martes, 24 de diciembre de 2019

Ríndete a la Existencia




Ríndete a la existencia, a las estrellas, los mares y las montañas, y ellos no te mantendrán en cautiverio. Te darán libertad y te cubrirán de bendiciones. La existencia entera se convertirá en tu hogar.

Ríndete al todo. Esa rendición tiene cierta importancia, porque desaparece el ego. Y la rendición solo puede darse por completo; no puede ser parcial. No puedes decir «me rindo a la existencia al veinte, al treinta por ciento»; no es un trato comercial. No es negociable. O el ciento por ciento o el cero por ciento: esas son las dos únicas alternativas.

Pero recuerda que jamás debes rendirte a una persona. Por mucho que alardeen, todas están hechas de la misma sangre y la misma carne que tú. Solo algunos especialmente astutos, falsos e hipócritas se aprovechan de tu inocencia, dicen que eres una de sus ovejas y se hacen pastores. Y a ti te gusta que te llamen oveja, no te sientes humillado y no comprendes que te están insultando espiritualmente. Por el contrario, piensas que es algo para alegrarse que el pastor, el único hijo de Dios, te haya aceptado.

En primer lugar, no existe prueba alguna de Dios; en segundo lugar, tampoco existe prueba alguna de que tenga esposa; en tercer lugar, tampoco existe prueba alguna de que haya engendrado un hijo. En las escrituras se le califica de omnipotente... ¿y se conforma con dar vida a un solo hijo durante toda la eternidad? Y no creo que sepa nada de métodos de control de natalidad, porque no existían al principio, cuando estaba creando el mundo. Él no los creó, desde luego.

Ni Dios existe, ni existen los mensajeros de Dios, ni los profetas de Dios, ni los hijos únicos engendrados por Dios. Todas esas personas solo tienen una cosa más que tú: sus enormes egos, tan grandes que llegan a autoconvencerse de cualquier ilusión, de cualquier alucinación.

La mejor manera de convencerse de una ilusión es transmitírsela a la gente. Cuando unas cuantas personas empiezan a creer en ti... y siempre hay gente dispuesta a creer. La gente cree en cualquier cosa: visitantes interplanetarios de diez centímetros de estatura, de color verde, que vienen a la tierra...




Los seres humanos están dispuestos a creerse cualquier estupidez porque están tan vacíos que si algo parece llenarlos... A quien se está ahogando, incluso una pajita le parece una tabla de salvación. Se aferra a la pajita, sabiendo perfectamente que no podrá salvarlo y que, por el contrario, la arrastrará con él río abajo.

Todas tus creencias no son sino pajitas a las que te aferras porque sabes que te estás ahogando.
No quiero que os rindáis a mí. Va en contra de mi consciencia. Sois mis compañeros de viaje; no puedo degradaros ni puedo humillaros. En todo caso puedo daros más dignidad y autoestima. Esa es para mí la verdadera función del maestro. Solo los farsantes, los falsos maestros, exigen sometimiento. Cierto, yo también predico el sometimiento, pero no a mí, sino al todo. Y os resultará más fácil someteros a ese cosmos infinito, hermoso. Así desaparecerán los «peros».

Pero jamás te sometas a lo que no sea el todo. Si lo haces, serás un esclavo. Esa es la esclavitud a la que está sometida la humanidad desde hace miles de años.





Yo enseño la libertad, no la esclavitud. Yo os enseño la totalidad en la forma de vivir, y os enseño el respeto, el amor y la gratitud hacia el todo.

Debes de haber sacado esa idea de las falsas escrituras que continuamente escriben los ignorantes. Son tan ignorantes que no pueden tener conciencia de su propia ignorancia, y por eso no paran de proclamar tonterías. Como esas cosas se han repetido muchas veces, casi han llegado a ser verdad.

Cuidado con la psicología de las masas y cuidado con el pasado de la humanidad. Es feo, terriblemente feo. Por desgracia los heredamos, pero por suerte pueden desheredarnos. Puedes desvincularte del pasado y empezar una vida con un enfoque completamente distinto que esté en sintonía con la existencia, no en sintonía con la Biblia, ni con el Corán, ni conmigo, sino en sintonía con la existencia en su totalidad.

A menos que sintonices con el pulso universal, hagas lo que hagas no podrá decirse que sea espiritual. Será alguna clase de esclavitud, quizá nueva, pero la esclavitud es la esclavitud, antigua o nueva.



Osho_La Pasión por lo Imposible


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