martes, 17 de junio de 2014

Sobre el Mal y la Negatividad


Para Osho el mal no existe, lo único que verdaderamente existe es la ignorancia, la falta de conocimiento y de conciencia.

La vida no es mala, es una oportunidad y un desafío para el crecimiento, que nos obliga a explorar lo desconocido y a vencer nuestras limitaciones. Sólo hay que respetarse a si mismo y no preocuparse por los errores, porque de ellos se aprende.


Las personas son destructivas cuando no emplean su energía en forma creativa. De esta manera se vuelven venenosas y negativas y se transforman en seres destructivos.

Se sabe que Hitler quería ser pintor pero no fue aceptado en la academia. Hitler renunció a su creatividad y toda su energía la utilizó para la destrucción.

El miedo no hay que combatirlo, porque es un esfuerzo inútil ya que es una emoción natural frente a lo que creemos que representa una amenaza contra nuestra integridad.

El miedo hay que aceptarlo, observarlo y vivirlo para poder darnos cuenta que una parte de nosotros, internamente, permanece indiferente, imperturbable, como el ojo de un huracán.


El sufrimiento lo produce la resistencia a crecer, a abandonarse completamente a las cosas y a aceptarlas como son. Es un conflicto interno, por un lado nos resistimos y por otro desearíamos entregarnos. Sólo dejándose llevar se termina con el sufrimiento.

El dolor también es crecimiento. Cada vez que sentimos dolor hay algo que deseamos que nos hemos obligado a reprimir. 

El dolor no hay que evitarlo hay que experimentarlo para hacer que la herida se abra totalmente, porque en ese momento es cuando empieza a curarse.

Si evitas el dolor, aparecerán una y otra vez y nunca podrás liberarte de él.

El sacrificio, para Osho, es inmoral porque no permite vivir la propia vida, se termina frustrado y después se comienza a sentir la necesidad de que los demás se sacrifiquen por uno, obligándolos también a renunciar a su propia vida. 

Hemos sido creados para vivir y ser felices, igual que todos los demás.


La perfección no existe y el perfeccionista persigue una causa inalcanzable. Sólo nos lleva a dos caminos, la culpa por no poder conseguir lo imposible o la hipocresía de engañarse a si mismo.

El periodismo es negativo porque desea lograr sensación y explotar los instintos más bajos del hombre. Todo lo repugnante y criminal es noticia, mientras que la belleza de la vida no.
 Además, no importa que sea verdad o mentira, lo que basta es la sensación que produzca, aunque se trate sólo de un rumor.

La neurosis es el deseo profundo de atención que si se le presta atención se agrave. La filosofía zen cura la neurosis en sólo tres semanas porque no le presta ninguna atención a la persona neurótica, la deja sola, ya que la soledad es el único tratamiento eficaz.

La soledad cura la neurosis porque es un poder curativo; por eso, cada vez que notamos que nos estamos desorganizando lo mejor es quedarnos completamente solos y en silencio, hasta darnos cuenta de que poseemos dentro de nosotros mismos una tremenda fuerza curativa; ya que somos los únicos responsables de nosotros mismos y capaces de resolver nuestros propios problemas solos.


La soledad hace que las cosas se tranquilicen y se arreglen y que nos demos cuenta que no hay que hacer nada, ningún esfuerzo, sólo sufrir en silencio y observar para lograr percibir las cosas con mayor claridad.

La persona negativa se hace notar, causa alboroto, sensación, escándalo. El motivo es que tiene miedo de su propia negatividad y cree que si no hace ruido y se queda en silencio la negatividad la devorará. Porque la negatividad es parte de la muerte y la destrucción y teme que la haga desaparecer.

El ruido que provoca una persona negativa hace creer a los demás que hay mucha negatividad en todos, pero no es así, sólo es producto de algunos pocos que se sienten consumidos por su fuego.

Fuente: “El ABC de la iluminación”, Osho.


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