miércoles, 5 de noviembre de 2014

Tu manera de vivir crea tu enfermedad


La felicidad está en la naturaleza del hombre. No te debes preocupar en absoluto por la felicidad, ya está aquí, está en tu corazón; sólo tienes que dejar de ser infeliz, debes detener el funcionamiento del mecanismo que crea la infelicidad.

Pero nadie parece preparado para eso. La gente dice: “Quiero la felicidad”. Es como si estuvieras diciendo: “Quiero la salud”, y permanecieras apegado a tu enfermedad sin permitir que se vaya. Si el doctor prescribe la medicina, la tiras; no sigues ninguna prescripción. Nunca sales a una caminata matinal, nunca vas a nadar, nunca sales a correr a la playa, nunca haces ejercicio. Comes de forma obsesiva, destruyes tu salud, y de manera constante preguntas dónde encontrar la salud, sin cambiar los mecanismos que generan la falta de salud.

La salud no es algo que se pueda conseguir en algún sitio, no es un objeto.  

La salud es una manera de vivir totalmente diferente. La manera como vives genera enfermedad, la manera como vives genera miseria.


Por ejemplo, la gente viene a mí y me dicen que quieren ser felices, pero no pueden dejar sus celos. Si no puedes dejar tus celos, el amor no podrá crecer; la mala hierba de los celos destruirá la rosa del amor. Y cuando el amor no crece, serás infeliz ya que ¿quién puede estar feliz cuando el amor no crece? A menos que una rosa florezca y despida su fragancia, no puedes ser feliz.


La gente quiere felicidad, pero sólo por quererlo, no la puedes conseguir. El desearlo no basta. Tendrás que entrar en el fenómeno de tu miseria, de cómo la generas, cómo te haces desgraciado en primer lugar, cómo te haces desgraciado a diario; ¿cuáles son tus técnicas?

Dado que la felicidad es un fenómeno natural, si alguien es feliz no hay técnica en ello, si alguien está contento, no se requiere de ninguna pericia para ello. 


Los animales son felices, los árboles son felices, los pájaros son felices.

Toda la existencia es feliz, salvo el hombre. Sólo el hombre es suficientemente listo como para crear infelicidad; nadie más parece tener esa habilidad.

Así que cuando estás feliz se trata de algo simple, inocente, no es algo importante. Pero cuando estás infeliz te estás haciendo cosas importantes a ti mismo; estás haciendo algo  realmente  duro.


Osho, Zen: The Path of Paradox, Vol. 2, charla #6

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